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“No queda otra cosa que mentir”, las confesiones de los responsables del laboratorio del fentanilo mortal

  • Foto del escritor: Toma 19
    Toma 19
  • 23 ago 2025
  • 4 Min. de lectura

Los chats de los empleados y directivos están incorporados en la causa y ayer le fueron leídos al dueño de las firmas HLB Pharma y Ramallo SA, Ariel García Furfaro quien continúa preso. Las condiciones de la planta elaboradora: chapas flojas, palomas, arañas y una pared que se cayó



El juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, junto a la fiscal Laura Roteta, finalizó la indagatoria de los diez primeros imputados por el fentanilo contaminado de la firma HLB Pharma Group SA y su elaborador exclusivo, Laboratorios Ramallo SA, vinculado a la presunta muerte de 96 pacientes. El último fue el dueño de esas empresas farmacéuticas, Ariel García Furfaro. El exconvicto, que realizó pingües negocios con gobernadores e intendentes mediante la venta de remedios económicos, no sorprendió en su defensa. Continuó caminando por la cornisa: distribuyó responsabilidades entre sus empleados y en una “mano negra” que habría plantado las bacterias dentro de las ampollas de fentanilo. “¿A quién se le puede ocurrir que voy a fundir mi propia empresa?”, le habría dicho al magistrado, según reproduce su abogado, Gastón Marano, el mismo letrado que consiguió la libertad y absolución de Nicolás Gabriel Carrizo, señalado como “jefe de la banda de los Copitos” en el marco del juicio por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner. García Furfaro, quien integró la comitiva oficial del gobierno de Alberto Fernández a Moscú para gestionar la distribución de la vacuna rusa Sputnik V contra el COVID-19, quedó detenido después de casi seis horas de declaración. Tampoco su defensor lo solicitó. El empresario polirrubro había expresado: “Prefiero estar acá. Necesito que se investigue todo”.


Eso fue lo que hicieron el juez y la fiscal. En menos de tres meses, un tiempo récord por la complejidad del delito que se investiga, acumularon pruebas y estudios científicos que van desde chats de empleados de los laboratorios, que revelan la presunta utilización de insumos vencidos para la elaboración de medicamentos, “desvío de calidad” en los medicamentos que salían a la venta, suciedad en la planta elaboradora –palomas y arañas–, paredes descascaradas; hasta el nexo entre las bacterias halladas en el fentanilo y en la sangre de pacientes fallecidos, pasando por el reconocimiento de los propios directores técnicos de los establecimientos de que había que “dibujar” la documentación obligatoria que asegura la calidad y esterilidad de un medicamento.


Los investigadores también habrían acreditado, a través de esas comunicaciones, que la autoridad sanitaria que debía controlar las Buenas Prácticas de Elaboración en las plantas elaboradoras de García Furfaro avisaba cuándo se iba a realizar la inspección.


Infobae publicó ayer los comprometedores chats entre el personal del laboratorio involucrado en 96 muertes de pacientes tratados con el lote 31202 de Fentanilo HLB, que revelan irregularidades en la elaboración de los productos farmacéuticos.


Están incorporados a la causa y resaltados en color amarillo. En el dictamen fiscal se sumaron más comunicaciones que resultan escandalosas; cada una de ellas forma parte de las pruebas que le fueron leídas a García Furfaro y al resto de los imputados, entre ellos su madre, Nilda Furfaro, y sus dos hermanos, Diego y Damián. También está imputada su abuela de 88 años.


— “Me parece que no queda otra cosa que mentir”. La persona que escribió ese mensaje es Javier Tchukran (preso al igual que Ariel, Damián y Diego García), director de Manufactura de HLB Pharma y director general de Laboratorios Ramallo. El contexto del chat es una conversación entre miembros del equipo de la empresa en la que analizan cómo responder ante una inspección de la ANMAT y la falta de registros adecuados sobre el destino de un lote de fentanilo. La expresión de Tchukran surge ante la recomendación de simular documentación o falsear información requerida por la autoridad regulatoria.


El fragmento textual se encuentra acompañado de otros mensajes donde los participantes intercambian indicaciones para encubrir irregularidades y acordar una versión común destinada a evitar sanciones o la detección del desvío de producto.


-Rocío Garay (supervisora de control de calidad), ante la falta de insumo para una valoración, escribió: “Hola Wilson, buen día, con respecto al propofol que hay que entregar no hay tetrahidrofurano para hacer la valoración… por eso no se hizo. ¿Qué hago? ¿Miento en los reportes?”. Wilson Pons (jefe de control de calidad) responde: “Buen día, Rocío. Y me parece que no queda otra cosa que mentir.”


-Javier Tchukran (director de manufactura) dice: “Ven a lo que voy de hacer cosas dibujadas, después nos pasan estas cosas. Por favor, no dibujemos más y, cada vez que hagamos algo, asegurémonos de tener la información necesaria mínima”.


-María Victoria García (empleada): “Hay que hacerlo completo porque no hay bach de eso” (en relación con la necesidad de armar un batch record inexistente para presentar a INAME-ANMAT).


-Diego Chavarri (empleado): “Todos sabíamos que esa producción se hizo en el aire con respecto a la documentación”.


Ese intercambio de chats ocurrió el 27 de diciembre de 2024. Se refiere al lote que resultaría contaminado, identificado con el número 31202, elaborado nueve días antes, el 18.


Fuente: Infobae

 
 
 

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