top of page

El problema fundamental es que no está definido cuál es el sistema monetario, financiero y cambiario del país

  • Foto del escritor: Toma 19
    Toma 19
  • 29 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

En un artículo publicado en su blog personal, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo pidió reforzar algunos aspectos del programa de Javier Milei. También aseguró que “el empeoramiento de la economía no puede atribuirse únicamente al ‘riesgo kuka’, sino también a imprevisiones e improvisaciones del equipo económico”

Es paradójico que el presidente Javier Milei, habiendo hecho su campaña hablando de “dolarización” (que implica el grado máximo de libertad para el movimiento de capitales y apertura financiera), haya permitido que el manejo monetario, financiero y cambiario siguiera valiéndose de los controles e intervenciones casuísticas y discrecionales que durante 21 años (del 2002 al 2023, excepto durante 2016 y 2017) condujeron a la alta inflación y a la desorganización completa de la economía. Esto es lo que debería cambiar. La característica central del sistema monetario que rigió desde el abandono de la convertibilidad en 2002, salvo los dos primeros años del gobierno de Macri, no es que el tipo de cambio haya dejado de ser fijo, sino, algo muy preocupante: que el peso haya dejado de ser una moneda convertible. Convertibilidad” implica necesariamente el libre movimiento de capitales, es decir, que todas las personas (humanas y jurídicas) puedan elegir la moneda en la que ahorran e invierten sus excedentes financieros. Que esas mismas personas puedan elegir la moneda en la que se endeudan y que quienes traen capitales para invertir sepan que no caerán en una trampa de la que no podrán salir. Va de suyo que no puede haber moneda convertible si existe un déficit fiscal no financiable con colocación de deuda voluntaria a tasas reales de interés que no superen el ritmo de crecimiento de la economía. Por esa razón es elogiable que el gobierno haya puesto tanto énfasis en eliminar de cuajo el déficit fiscal. Pero el error ha sido haber utilizado la inconvertibilidad de la moneda para conseguir una caída de la tasa de inflación más rápida, aplicando controles de cambio a la vieja usanza y dictando el tipo de cambio oficial sin acumular reservas propias y con manejos muy discrecionales y erráticos de la política monetaria. La creación de un sistema monetario basado en la convertibilidad del peso es la cuestión más relevante que ahora enfrenta el gobierno para salir, luego de las elecciones, del entuerto en el que está sumida la economía en los últimos meses y en el que seguirá hasta el 27 de octubre.


Es lugar común entre quienes quieren el éxito del gobierno y del país decir que los problemas se resolverán cuando se reformen la legislación laboral, la legislación impositiva y la legislación previsional. Todas estas reformas tomarán tiempo y no se lograrán con decretos de necesidad y urgencia y mucho menos con vetos presidenciales, sino con los apoyos que se consigan si se logra estabilizar la economía de manera convincente y la economía vuelve a crecer.

Pero la que no puede demorarse, so pena de que se reintroduzca la inflación, o se entre en una larga recesión, es la reforma monetaria, financiera y cambiaria que asegure convertibilidad del peso y permita funcionar, sin sobresaltos regulatorios, a un sistema de intermediación financiera y mercado local de capitales con tasas reales de interés que no superen la tasa de crecimiento de la economía. Fuente: Infobae

 
 
 

Comentarios


Seguinos también en nuestras redes sociales

COMUNICATE CON NOSOTROS

© 2021 TODOS LOS DERECHOS A TOMA 19 PRODUCCIONES

bottom of page