top of page

Con críticas al Gobierno, Cristina Kirchner puso en marcha un relato carcelario que pone a prueba a Kicillof y al PJ

  • Foto del escritor: Toma 19
    Toma 19
  • 22 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

La ex presidenta busca convertir su departamento en un ícono de la narrativa K y alargar su liderazgo. El repentino rol de Máximo Kirchner. El mensaje de los intendentes que apoyan al gobernador: “Solidaridad sí, generosidad no”. La lupa en el plan económico. Diferencias con Lula



Cristina Kirchner repitió la dirección no una, sino hasta media docena de veces la última semana. ”¿Cómo están? Yo aquí, en San José 1111, firme y tranquila”. ”¿Me escuchan? Soy yo, Cristina, estoy acá en San José 1111”. ”¿Cómo están todos? Bueno, de San José 1111 a Parque Lezama”.


La ex presidenta ya lo decidió: no está dispuesta a resignar su cuota de poder. No quiere que San José 1111 sea el encierro de su liderazgo, el final de un ciclo que en la última década y media la tuvo como protagonista central del sistema político. Cristina Kirchner decidió transformar la condena por Vialidad, los seis años de prisión y la inhabilitación perpetua en la construcción de un nuevo relato domiciliario, inédito en la historia contemporánea del país, mediante el cual intentará retener la conducción de un peronismo al que pone a prueba desde San José 1111, esquina Humberto Primo, el departamento de Constitución en el que cumple condena, desde el que dispara audios con consignas épicas y críticas cada vez más serias sobre el rumbo del gobierno.


“Cristina deberá decidir qué quiere. Pero por lo que se vio en la plaza del miércoles pareciera ser el punto de partida”, aseguró un dirigente que la frecuenta seguido y que la visitó en el departamento de San José, la nueva sede que reemplazó obligadamente a las oficinas del Instituto Patria. La frecuencia y la calidad de las visitas de las próximas semanas -la ex mandataria pidió en estas horas mayor flexibilidad a la Justicia después de que la habilitaran a salir al famoso balcón- servirán como primer termómetro de la vigencia de su liderazgo, por fuera de sus abogados y familiares, y de dirigentes cercanísimas como Mayra Mendoza o Teresa García, tal vez las dos mujeres de mayor confianza por estas horas.


En las usinas más cristinistas existe una atracción recurrente con Lula da Silva, que podría visitarla próximamente en la calle San José, y que volvió a la presidencia de Brasil después de casi 600 días de cárcel a través de un acuerdo amplísimo. Pero el experimento “Cristina libre”, la versión local de Lula, presenta en principio una serie de diferencias sustanciales con el caso de la expresidenta. Encarcelado por corrupción en abril del 2018 por supuestos desvíos de dinero de contratos entre Petrobras y la constructora OAS que habrían terminado en la compra de un departamento en Guarujá, Lula fue excarcelado en noviembre del 2019 por el Supremo Tribunal Federal. A diferencia de Cristina Kirchner, el presidente de Brasil todavía contaba con recursos abiertos en la corte de ese país. En junio del 2021, por siete votos contra cuatro, el STF determinó que el juez Sergio Moro no había sido imparcial, que el proceso había sido fraudulento, y anuló la investigación. Un año y medio después asumió otra vez la presidencia.


Fuente: Infobae

 
 
 

Comentarios


Seguinos también en nuestras redes sociales

COMUNICATE CON NOSOTROS

© 2021 TODOS LOS DERECHOS A TOMA 19 PRODUCCIONES

bottom of page