Caputo busca remonetizar con dólares del colchón y lograr un objetivo casi imposible: crecimiento al 5% por muchos años
- Toma 19
- 25 may 2025
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El peligro para el Gobierno es que la recuperación se frene ante la falta de liquidez. Hay signos de deflación en varios sectores y ya se nota la ola importadora

Con la estabilidad del tipo de cambio y la inflación en baja, el equipo económico va detrás ahora de otros objetivos. Quizás el más complicado es el de sostener un ritmo de crecimiento de al menos 5% para los próximos años. Las últimas medidas para que los argentinos se animen a usar los dólares del colchón tiene esa finalidad, como lo reconoció el propio Luis “Toto” Caputo en la presentación que realizó el jueves.
Los datos de actividad del arranque de 2025 no son del todo alentadores. En marzo el EMAE cayó 1,8% respecto al mes anterior. La explicación fue la incertidumbre respecto al acuerdo con el FMI y la cobertura cambiaria ante el posible levantamiento del cepo. Abril tampoco habría sido mucho mejor. La consultora Equilibra calculó una merma de 0,8% respecto al nivel de marzo. Pero es un dato para tomar con pinzas: el mes pasado hubo muchos feriados, lo que dificulta la comparación.
Este año, sin embargo, está prácticamente asegurado un rebote cercano al 5% luego de la caída del 2025. Los niveles actuales de actividad ya llegaron a niveles similares al de fines de 2017, el mejor momento de Mauricio Macri, aunque casi ocho años después. A su vez es un techo que se había tocado en 2011, justo coincidiendo con la reelección de Cristina Kirchner.
En conclusión, la economía no crece hace ya prácticamente 15 años. Desde entonces todos los presidentes tuvieron un año de rebote, que se frenó rápidamente por distintos motivos. Javier Milei enfrenta el mismo desafío: no quedarse en el repunte tras una fuerte caída y poder romper ese techo de actividad, algo que se le viene negando a la Argentina hace ya años.
No se trata de un objetivo sencillo. El consumo interno sigue sin despegar, mientras que los salarios aún están por debajo de la suba de la inflación acumulada desde 2023. Y los que tienen ingresos mayores dedican en buena medida esa suba a gastos que ganaron relevancia: pagar las tarifas de luz, gas y las expensas, por ejemplo. Por lo tanto, tienen menos ingreso disponible para las compras del supermercado.
La balanza comercial, por su parte, va en camino a perder casi todo el superávit conseguido el año pasado. Los datos de abril son elocuentes: el superávit comercial fue de apenas USD 204 millones, una reducción de nada menos que 89% respecto al mismo mes del año anterior.
Obviamente, un tipo de cambio mucho más bajo incentiva las importaciones -que subieron más de 40% en cantidad) y no impulsa las exportaciones. “A mediano plazo se espera una mejora notable. Para 2030 Argentina tendría un superávit energético de USD 25.000 millones”, señalaron desde la consultora Invecq. Pero para ese momento todavía falta mucho.
Con este panorama, es evidente que hacen falta más dólares para enfrentar la demanda local para importaciones y para turismo. Por eso, en Economía apuestan a que esas divisas tarde o temprano llegarán a través de la cuenta capital: inversiones, financiación del exterior. Y también de aquellos dispuestos a usar sus dólares en vez de mantenerlos fuera del sistema.
Las medidas que buscan alentar el uso de los dólares del colchón, sin embargo, no tendrán un impacto inmediato. No tienen nada que ver con el Plan Platita de otras épocas, que buscaba una mejora de corto plazo, pero a costa de más inflación y devaluación a futuro.
Fuente: Infobae




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